El 13 de agosto fue el Día del Counselor, y agosto es el Mes del Counseling en Argentina. Es una buena excusa para responder algo que me preguntan seguido, tanto en consulta como en Instagram: ¿qué hace exactamente un Counselor?
No es dar respuestas. Es abrir un espacio.
El Counseling se enfoca en la salud, el bienestar y el desarrollo personal. Parte de una idea simple pero que cuesta sostener en el día a día: todas las personas tenemos recursos e información valiosa para salir adelante, pero el ritmo cotidiano muchas veces no nos deja escucharlas.
No es que algo esté “mal” en quien consulta. Es que el desarrollo personal —esa tendencia natural a crecer, complejizarnos, encontrar mayor bienestar— a veces se estanca. No hace falta un diagnóstico ni una crisis visible para que eso pase. Alcanza con vivir en piloto automático el tiempo suficiente.
¿Qué vas a encontrar en un espacio de Counseling?
Un espacio de escucha profunda, libre de juicios, y respetuoso de tus tiempos. Un lugar para acompañarte en momentos de cambio, de crisis, o simplemente de búsqueda de sentido — no hace falta que sea grave para que valga la pena.
Algo que aprendí trabajando en esto: la relación misma es gran parte de lo que ayuda. No es solo la técnica que se usa, sino cómo se está presente con la otra persona. Eso se apoya en algo que la psicología humanística viene diciendo hace décadas: empatía, aceptación incondicional y congruencia no son técnicas que se aplican, son actitudes que se entrenan y se sostienen con el tiempo.
¿Te decimos qué hacer?
No. Y esto es, para mí, el corazón de la profesión.
No damos recetas. No te decimos qué decisión tomar. Te facilitamos el camino para que vos encuentres tus propias respuestas — porque ya las tenés, aunque a veces cueste escucharlas en medio del ruido.
Trabajamos con lo que en la disciplina se llama principio de no directividad: no se trata de influir en cómo cada persona decide vivir su vida, sino de acompañar ese proceso con la mayor apertura posible, sabiendo que nadie conoce del todo a otro — ni siquiera a sí mismo, todo el tiempo.
A veces lo que buscamos, está dentro de uno, esperando a ser descubierto.
¿Sentís que es momento de regalarte un espacio?
Si algo de esto resuena, podés escribirme o agendar una consulta gratuita para conversar sin compromiso. Y si no es el momento todavía, no pasa nada — guardá este texto para cuando lo necesites.